
La gestión de proyectos inmobiliarios ha evolucionado hacia un enfoque más estratégico, donde la planificación, el control de costos y la coordinación de equipos son claves para asegurar la viabilidad y rentabilidad de cada desarrollo.
El crecimiento del sector inmobiliario ha generado nuevos desafíos para las empresas que buscan desarrollar proyectos competitivos y sostenibles. En este escenario, la gerencia de proyectos ha adquirido un papel cada vez más relevante, dejando de ser una función enfocada únicamente en supervisar la construcción para convertirse en un área estratégica que participa en decisiones que impactan directamente en el negocio.
Para Cristian Morales, fundador y gerente general de Nova Hábitat, una adecuada gestión comienza mucho antes de colocar la primera piedra. “La gerencia de proyectos debe tener una visión integral del negocio. No se trata solo de cumplir con los tiempos de construcción, sino de tomar decisiones desde la etapa inicial que permitan optimizar recursos, anticipar riesgos y asegurar que el proyecto responda a las necesidades del mercado”, afirma.
El ejecutivo identifica seis aspectos que están transformando el rol de la gerencia de proyectos inmobiliarios durante este 2026:
1. Planificación desde la etapa inicial: Una gestión eficiente comienza desde la conceptualización del proyecto, evaluando variables como ubicación, demanda, costos, plazos y características del producto inmobiliario antes de iniciar la ejecución.
2. Control y optimización de costos: El seguimiento permanente del presupuesto permite detectar desviaciones, optimizar recursos y tomar decisiones oportunas para proteger la rentabilidad del proyecto.
3. Gestión de riesgos: Identificar anticipadamente posibles retrasos, sobrecostos, cambios normativos o dificultades en la ejecución permite establecer estrategias para reducir su impacto y mantener la continuidad del proyecto.
4. Coordinación entre equipos: La gerencia de proyectos articula a arquitectos, ingenieros, proveedores, contratistas y demás actores involucrados, buscando que todas las áreas trabajen bajo objetivos, plazos y estándares comunes.
5. Uso de tecnología y datos: Las herramientas digitales permiten mejorar el seguimiento de avances, costos y cronogramas, facilitando una toma de decisiones más rápida y basada en información.
6. Visión orientada al mercado: Más allá de ejecutar una obra, la gestión debe considerar qué busca el comprador y cómo evoluciona la demanda. Esto permite desarrollar productos inmobiliarios con características y atributos que respondan mejor a las nuevas necesidades de las familias.
Finalmente, el fundador de Nova Hábitat sostiene que la evolución de esta función responde a la necesidad de entender el desarrollo inmobiliario como un negocio integral. “Construir bien es fundamental, pero hoy la gerencia de proyectos debe ir mucho más allá. Se necesita conectar la planificación, la ejecución y la visión comercial para que cada decisión contribuya al resultado final del proyecto. Esa mirada integral será cada vez más importante para generar desarrollos inmobiliarios eficientes y competitivos”, concluye.
