Cuando Caetano recibió el riñón de su madre, comenzaba una nueva etapa después de más de cuatro años conectado a una terapia de diálisis. Sin embargo, pocos días después del trasplante, el menor enfrentó una de las complicaciones más temidas: la reaparición de su enfermedad renal. Llegó a perder cerca de 30 gramos de proteínas al día, cuando lo normal es menos de 0,5 gramos. El nuevo órgano estaba en peligro, pero la rápida respuesta de los especialistas del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins de EsSalud permitió revertir la situación y mantener actualmente una función renal normal.

El caso representó un enorme desafío médico debido a que Caetano padece glomeruloesclerosis focal y segmentaria, una enfermedad que puede reaparecer incluso después de un trasplante. El equipo de Nefrología Pediátrica y Trasplante Renal Pediátrico conocía este riesgo y, antes de la cirugía, había preparado un protocolo específico para responder ante una eventual recurrencia. Cuando la complicación apareció, los especialistas actuaron de inmediato con plasmaféresis, rituximab y el tratamiento inmunosupresor indicado para el trasplante.

“Este era un trasplante de muy alto riesgo. Sabíamos que la enfermedad podía reaparecer y por eso no podíamos esperar a que el problema avanzara. Teníamos preparado un protocolo y lo activamos inmediatamente”, explicó el doctor García, coordinador de la Unidad de Nefrología Pediátrica y Trasplante Renal Pediátrico del Rebagliati. La respuesta fue favorable: la pérdida de proteínas comenzó a disminuir progresivamente y, cerca de dos meses después de la intervención, el riñón donado por su madre mantiene una función renal normal.

La historia de Caetano comenzó en Piura, cuando una aparente gripe terminó revelando una enfermedad renal que provocaba hinchazón y una severa pérdida de proteínas. A lo largo de los años, su estado de salud se complicó con una trombosis en la vena yugular, hospitalizaciones prolongadas, acumulación de líquido y derrame pleural, hasta llegar a la necesidad de diálisis peritoneal. “Estuvo cuatro años con su catéter. Ya llevaba cerca de dos años esperando un donante y no aparecía”, recordó su madre. Frente a esa espera, ella tomó una decisión que cambiaría la vida de ambos: someterse a los estudios de compatibilidad y convertirse en la donante de su hijo.

“Sabíamos que había muchas cosas en contra y que era un trasplante con riesgos, pero decidí que quería ser su donante”, contó la madre de Caetano. Su decisión permitió realizar el trasplante en el Rebagliati, pero la complejidad del caso demandó mucho más que una cirugía: requirió la intervención coordinada de nefrólogos pediatras, urólogos pediátricos, cirujanos cardiovasculares pediátricos y especialistas de Trasplante, Urología y Cirugía Cardiovascular, con el respaldo de los servicios de Banco de Órganos, Banco de Sangre, Hematología y Patología.

Para el equipo médico, preservar el riñón significó mucho más que recuperar la función de un órgano: significó proteger la oportunidad de un niño de dejar atrás años de diálisis. “Cada año que un riñón trasplantado funciona puede cambiar completamente la vida de un niño. Por eso, aun frente a casos de alto riesgo, creemos que vale la pena darles esa oportunidad”, destacó el doctor García. Actualmente, Caetano continúa con controles y tratamiento ambulatorio, mientras los especialistas esperan que la pérdida de proteínas continúe disminuyendo durante los próximos meses.

“A pesar de todo lo que había en contra, él va bien. Tenemos la esperanza de que este riñón pueda durar muchos años y que mi hijo tenga una mejor calidad de vida”, expresó emocionada su madre. Después de vivir durante años la incertidumbre de esperar un órgano, también quiso dejar un mensaje a las familias y a la sociedad: “Así como mi hijo esperaba un riñón, hay pacientes esperando un hígado, un corazón u otro órgano. Cuando tenemos la posibilidad de ayudar, podemos darle vida y una nueva oportunidad a otra persona”. Hoy, Caetano y su madre regresan a casa con una esperanza renovada: la de que aquel riñón que nació de un acto de amor pueda acompañarlo durante muchos años.